Certeza - canción #10
Certeza - canción #10

CERTEZA - Canción #10

El coraje de amar sin garantías

Certeza fue la primera canción que grabamos junto a Cuti Carbajal para el disco Huella abierta,
que por aquel entonces no tenía ni nombre ni fecha de lanzamiento.

En enero de 2019 viajé a la provincia argentina de Santiago del Estero para conocer y acompañar a Cuti en peñas y festivales.
Durante esos días le acerqué una letra.
Él comenzó a imaginar una melodía y, entre revisiones y correcciones, la canción fue tomando forma.

Algunas semanas después la grabamos en el estudio de Juan Antuz, junto al guitarrista Mariano Díaz. Allí nació definitivamente esta milonga con aire de balada, íntima y serena, que habla de uno de los sentimientos más antiguos y universales: el amor imposible.

Siempre me conmovieron las canciones que cuentan esas historias. Los grandes boleros y tangos lo hicieron magistralmente. Amores que duran apenas una noche, encuentros marcados por la despedida, personas que saben que deberán separarse aun cuando el amor recién comienza.

Pienso en esas canciones donde el tiempo parece correr más rápido que los propios enamorados, obligándolos a aceptar una realidad que ninguno eligió.

En esta canción sentí la necesidad de escribir sobre ese instante en el que dos personas apenas llegan a coincidir. No se conocen realmente. Apenas hubo una chispa, una mirada, una conversación, un momento compartido.

Sin embargo, algo queda vibrando. La distancia hace el resto. La imaginación completa los vacíos. El deseo empieza a crecer precisamente porque no puede realizarse.

Entonces aparece la gran pregunta: ¿vale la pena arriesgarse cuando todo parece indicar que no?

La respuesta de esta canción es sí.
No porque el final vaya a ser feliz, sino porque hay experiencias que merecen ser vividas aunque no prometan nada.

Hay encuentros imposibles de ignorar. Personas que aparecen sin buscarlas y despiertan algo tan profundo que seguir como si nada hubiera pasado, resulta mucho más difícil que aceptar el dolor de intentarlo.

Por eso la protagonista decide concederse un permiso muy especial:
“Yo me concedo el derecho de arriesgarme a quererte, sin cuestionar al destino; lo acepto tal como viene.”

Es una decisión profundamente humana. No pretende controlar el futuro ni exigir explicaciones. Simplemente acepta que el amor, muchas veces, no responde a la lógica.

Hay un verso que resume el espíritu de toda la canción:
“Yo piso tierra y tú sueltas velas. Voy a tu par sin ninguna certeza.”
Quizás todos, alguna vez, fuimos esas dos personas. Alguien que necesita seguridad y alguien dispuesto a dejarse llevar por el viento. Dos maneras distintas de habitar la vida intentando encontrarse en un mismo camino.

La espera, la duda y la melancolía recorren toda la letra. También la esperanza. Porque, aun en la ausencia, el amor encuentra formas de recrearse y sostenerse.

Claro que uno puede preguntarse después, qué necesidad había de enamorarse de un imposible. Claro que se sufre. Claro que aparecen el arrepentimiento y las preguntas.

Pero también existe otro arrepentimiento, quizás más difícil de soportar: el de no haberlo intentado nunca.

Creo que la verdadera valentía consiste precisamente en eso: en aceptar que el amor muchas veces llega como llega, con sus propias condiciones, y comprender que no siempre importa cuánto dura, sino lo que despierta en nosotros.

Certeza habla de esas personas que prefieren vivir intensamente antes que quedarse imaginando qué habría pasado si hubieran dado un paso atrás.

Porque el amor no suele ofrecer garantías. No promete finales felices ni caminos sencillos. Solo pide una cosa: el coraje de entregarse.

Y, al final, quizás esa sea la única certeza posible.

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