La vida es una composición vanguardista: un caos armónico, único, bello e irrepetible.— Gabriela Castillo
Mi historia
Mi lugar de origen es Banfield, a solo 20 km de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. De barrio humilde, empecé a tocar la guitarra a los 9 años, rasgueando las primeras zambas y chacareras con la oreja pegada al tocadiscos, aprendiendo de grandes cantores populares del tango y el folklore.
Allá por los años 80, mis primeros escenarios fueron las fiestas escolares, las peñas, las procesiones de la parroquia, los campamentos y la infaltable reunión de amigos, mate en mano. La vida parecía transcurrir en cierta calma, con proyectos y sueños que comenzaban a entrelazarse.
Sin embargo, en 2001 la situación económica y política del país dio un vuelco inesperado y comenzamos a barajar la idea de emigrar a España con mi familia. Valorando los pros y los contras, decidí grabar mi primer disco, Somos Hoy, un puñado de canciones del repertorio popular, con la certeza de que sería mi mejor carta de presentación en un país que desconocía.
En octubre de 2002 llegué a Valencia con una niña en brazos, un niño de la mano y una guitarra a la espalda. Amarré mi vida a esta ciudad y planté mi bandera en un mapa sin coordenadas. Así comenzó la gran aventura.
Muy pronto contacté con personas vinculadas al tango y al circuito musical de Valencia, y las puertas empezaron a abrirse. Una vez asentada, integré el catálogo del Servicio de Asistencia y Recursos Culturales de la Diputación de Valencia (SARC).
Una década después, decidí apostar por componer mis propias canciones y desarrollar una nueva faceta como cantautora, donde el amor y el desamor, la nostalgia y el resurgir de las cenizas se convirtieron en ejes centrales de mis letras y poesías. De allí surgieron los discos Mi manera (2012) y Algo de amor (2016).
En mi vida personal sufrí dos enormes pérdidas a la distancia: la muerte de mi madre y de mi hermano. Comprendí entonces que había llegado el momento de hacer algo trascendente que me llevase a un cambio profundo de enfoque.
En 2017 comencé a realizar conciertos en hospitales, residencias geriátricas y centros sociosanitarios a través de la Fundación Músicos por la Salud. Paralelamente, colaboré con diversas organizaciones como CEAR, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), Fundación Natania, Casa de la Caridad, Asindown, Cruz Roja y la Asociación TDAH +16 Valencia, entre otras.
De esta experiencia única, en 2019 grabé el disco La vida para cantar, un encuentro con historias de vida nacidas de mi labor como música de la salud.
En 2022 edité Dónde está mi corazón, con canciones que surgieron en tiempos de pandemia.
En 2026, gracias a una profunda amistad con el compositor argentino Cuti Carabajal, nace Huella abierta, un disco de diez canciones de estilo folklórico donde mis letras, historias y personajes se expresan a través de la música de este gran artista popular.
Años 80’ los primeros rasgueos y la ilusión de una pequeña artista
Emigrar a España con una niña en brazos, un niño de la mano y una guitarra a la espalda.
Canciones de autoría propia, dando los primeros pasos.
Una experiencia trascendental: llegando con la música más lejos.
Dos nuevos discos antes y después de la Pandemia.
Un nuevo giro como escritora, comunicadora y creadora de contenido y un nuevo disco Huella abierta
Formación
En España, la formación en Musicoterapia en la Universidad Nebrija vino a dar un marco teórico a un camino que ya venía transitando desde la práctica: el de la música como herramienta de vínculo, cuidado y transformación. Este proceso integró conocimiento y experiencia, y profundizó mi comprensión sobre el impacto de lo sonoro en la salud y en los procesos individuales y colectivos.
Ciencias de la Comunicación
Universidad de Buenos Aires — Argentina
Musicoterapia
Universidad Nebrija — Madrid