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CHACARERA DE LOS AMIGOS - Canción #9
La amistad, un valor que aún resiste en tiempos tecnológicos
¿Quién no revisa fotos viejas, encuentra cartas o postales y se sorprende al leer una letra distinta de la que ahora tiene?
Con cinco décadas encima y algunos años más, me pregunto cuántas personas somos capaces de conocer a lo largo de la vida.
Algunos estudios antropológicos sostienen que podemos interactuar con entre tres y cinco mil personas, una cifra que incluso puede aumentar en quienes tienen una mayor exposición pública.
Sin embargo, apenas un pequeño grupo —entre treinta y cincuenta personas— deja una huella verdaderamente profunda en nuestra historia.
Y de ese puñado hay personas fundamentales que, pese al paso del tiempo, siguen habitando un lugar intacto de nosotros. Son los amigos.
Los que estuvieron cuando todavía no sabíamos quiénes íbamos a ser. Los que compartieron los primeros juegos, las primeras rebeldías, las risas, los secretos y los sueños.
La infancia y la juventud son el territorio donde nacen muchos de esos vínculos que nos acompañan para siempre. Allí vivimos historias y paisajes comunes: la escuela, el barrio, la plaza, las tardes de invierno, los viajes y las fiestas.
Sin embargo, nadie recuerda exactamente lo mismo. Cada uno guarda una versión distinta de aquellos días. Lo que para uno fue una aventura inolvidable, para otro apenas fue un detalle.
Y ahí reside la magia del reencuentro.
Los amigos completan nuestra memoria. Nos recuerdan escenas olvidadas, nos ofrecen una mirada diferente sobre una misma historia y nos ayudan a reconstruir el camino recorrido.
Una anécdota despierta otra y, de pronto, el tiempo deja de ser una distancia para convertirse en un puente. https://gabrielacastillo.es/algoritmos-en-su-salsa/
Con los años cambia el cuerpo. Caminamos más despacio, somos más pacientes y menos exigentes con la vida y con los demás.
El ritmo se transforma, pero el espíritu conserva una juventud silenciosa que aparece cuando nos sentimos verdaderamente acompañados.
Entonces volvemos a reír como antes, a cantar sin vergüenza y a emocionarnos por las cosas sencillas.
No existe una edad para celebrar.
Tampoco existe una edad para dejar de reír, aunque a veces hagamos un poco el ridículo. Cuando la alegría es auténtica, el ridículo deja de importar.
Los amigos nos devuelven el brillo en los ojos, la vitalidad y la certeza de que todavía somos capaces de sentir con intensidad.
En Chacarera de los amigos hay una imagen que resume esa idea con enorme ternura: una casa siempre abierta esperando a quienes forman parte de nuestro tesoro.
Una casa abierta es un corazón dispuesto a recibir, un refugio donde nadie necesita demostrar nada porque todos son parte.
Alrededor de una mesa reaparecen las bromas, los silencios compartidos y las historias que nunca nos cansamos de contar.
Incluso cuando aparece alguna tristeza, siempre hay un abrazo capaz de hacernos sentir, otra vez, como en casa.
Quizás por eso los verdaderos amigos no caducan. No importa cuánto tiempo pase sin vernos. Hay vínculos que permanecen intactos porque fueron construidos sobre la confianza, la complicidad y el afecto.
Entiendo que la tecnología también nos alcanzó. Casi sin darnos cuenta, nos vimos inmersos en un mundo de inmediatez: mensajes, audios de WhatsApp, videollamadas y conexiones permanentes.
Todo eso ha hecho posible reencontrarnos con personas que creíamos perdidas. Pero todavía no alcanza para reemplazar la pulsión de un encuentro cara a cara, con el tiempo suficiente para conversar como antes, sin mirar el reloj.
No se trata de vivir anclados en la nostalgia, sino de reconocer el camino recorrido y agradecer todo lo aprendido.
Somos, en gran medida, el resultado de esas personas que caminaron a nuestro lado cuando la vida empezaba a desplegarse.
4 respuestas
😀😀😀gracias Gabriela, maravilloso mensaje👌👍👍👍👏👏👏👏
Así es. A través del tiempo, muchos se van por varios motivos. Otros, quizas ocupan el espacio. El recuerdo pervive. A veces grato, a veces ingrato y triste.
Preciosísima letra. Y cantada por tí mejor.Gracias
Hermosa canción, los amigos son parte de nuestras familias,,siempre se recuerdan ,se sienten ,se dan consejos y es precioso hacer de ello una canción para q quede plasmada en el tiempo.La música llena el alma y cura.