No hagas caso - Canción #8

NO HAGAS CASO - Canción #8

Saber soltar: el último acto de amor

Hay temas que preferimos evitar. Uno de ellos es el momento en el que llegaremos al final de nuestra vida, al último suspiro. 

Quien atraviesa una enfermedad también transita una larga espera. Una espera en la que conviven el amor, el miedo, la gratitud y, poco a poco, la aceptación

La historia real que inspiró No hagas caso, la octava canción del disco junto a Cuti Carabajal, refleja una conversación íntima, un diálogo que nadie escucha, solo el hombre que sabe que le queda poco tiempo

A su lado está la mujer con la que ha compartido toda su vida. Ella lo cuida con esa ternura que solo existe cuando el amor ya no necesita demostraciones. 

Él, sin embargo, se resiste. No porque tenga miedo de morir, sino porque le duele no poder cumplir la promesa silenciosa que ambos hicieron al comenzar su camino juntos: llegar hasta el final de los tiempos. 

Hay promesas que nunca se pronuncian, pero sostienen una vida entera. Están hechas de desayunos compartidos, discusiones superadas, viajes, hijos, proyectos y rutinas que terminan convirtiéndose en hogar.  

Y un día uno descubre que el tiempo no negocia. Uno de los dos tendrá que quedarse. 

Ese pensamiento lo enfrenta a una de las decisiones más difíciles de su vida: comprender que amar también significa saber irse. 

Durante mucho tiempo pensamos que el mayor sufrimiento es el de quien permanece. Pero también debe existir un dolor inmenso en quien parte sabiendo que deja atrás a la persona que más ama. 

¿Cómo se despide uno de una vida construida entre dos? ¿Cómo dejar a quien fue su refugio durante tantos años? 

La respuesta del protagonista no es luchar contra lo inevitable, sino cambiar la forma de amar. 

“No hagas caso de lo que digo, ya eres libre, mi corazón.” 

Esa frase resume el verdadero sentido de esta historia. El acto de amor más grande no consiste en pedir que el otro no nos olvide ni en aferrarnos hasta el último instante. Consiste en liberar a quien queda. 

En decirle que ya hizo suficiente. Que cuidó, acompañó y amó todo lo que podía amar. Que no debe cargar con culpas ni con la sensación de haber podido hacer más. 

Hay momentos que ya no dependen de nadie. El cuerpo culmina su camino, completa su propósito, y el amor necesita encontrar otra forma de permanecer. 

Por eso, el protagonista se consuela imaginando que regresará de otras maneras: en los sueños, en un olor conocido, en una canción, en una fotografía, en las cosas sencillas que ambos compartieron durante tantos años. 

Porque quienes amamos nunca desaparecen del todo. Permanecen en los gestos cotidianos, en las palabras que seguimos repitiendo y en los lugares donde fueron felices. 

Pero esta historia también quiere recordarnos algo a quienes todavía estamos aquí. 

La vida es ahora.

Vivimos como si siempre existiera otra oportunidad para decir “te quiero”, para pedir perdón o para abrazar un poco más. 

Sin embargo, el tiempo es el único recurso que nunca vuelve. Cuando llegamos al final, rara vez nos arrepentimos de haber amado demasiado; más bien lamentamos haber trabajado tanto, los abrazos que no dimos, las conversaciones que postergamos y las palabras que nunca nos animamos a pronunciar. 

Quizá por eso No hagas caso no sea una canción sobre la muerte, sino sobre la vida. Sobre la importancia de aprovechar el presente, de cuidar los vínculos mientras podemos y de intentar llegar al final con más gratitud que arrepentimiento.  

El hombre de esta historia comprende que no podrá caminar junto a la mujer que ama hasta el final de los tiempos. Pero descubre que aún puede regalarle algo antes de partir: la libertad de comenzar una nueva etapa sin culpa. Ese es su último acto de amor. 

Porque amar también es saber soltar. 

Y quizás la despedida más hermosa sea aquella en la que, aun con el corazón roto, somos capaces de decirle a quien se queda: vive, sé feliz y no mires atrás. 

Todo lo que teníamos que vivir juntos ya lo vivimos. El resto será siempre amor, convertido en recuerdo. 

 

2 respuestas

  1. Acabo de escucharte cuando en Ballesol Patacona estabas cantando el Lalala de Massiel.
    Yo estaba grabando un pod cast con Javi y al finalizarlo he pasado a escucharte.
    El me ha pasado la dirección tuya, que ha despertado mi curiosidad al leer que eres argentina.
    Enseguida le he dicho a Javi que conocí años atrás Buenos Aires a la que considero la ciudad mas hermosa de toda hispanoamerica, a la que recuerdo bien ya que me propuse seguir un sueño cuando fuí que no era otro que visitar Corrientes 348, famosísimo tango que conocerás.
    Lo hice, partí desde el numero 80 y tantos más o menos, y cuando llegué a la puerta del 348 no estaba el pisito que puso ( suena a mable o así,) no se escribirlo, lo que había era una sucursal del Deutche Bank. Facaso, lamento que olvidé pronto.
    También tengo un canal en you tube y hasta ahora 21 pod cast subidos.
    Por cierto, te recomiendo, si me lo permites que visites a Nahuel Pennise en él, un concierto en la Plaza de Mayo, si no oiste hablar de él es bueno conocer a ese compatriota, cantante y guitarrista muy especial.
    Bueno un placer.
    José Manuel

    1. Muchas gracias José Manuel por tu comentario. Me alegra muchísimo que compartamos tantas cosas, como este amor por Buenos Aires, por Argentina y por el tango.
      Escucharé tu podcast con mucho gusto, claro, y ojalá nos encontremos en algún momento para conversar mucho más que por aquí.
      Un fuerte abrazo y nos vemos pronto.

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