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EL LAZARILLO DE TORMES — Anónimo

La infancia también nos cuenta la historia.

Hoy terminé de leer la primera novela picaresca que se conoce, de autor anónimo, publicada en 1554: El Lazarillo de Tormes. 

Debido a su fuerte crítica social y eclesiástica, fue incluida en el Índice de libros prohibidos de la Inquisición en 1559. 

Aunque circularon versiones censuradas y expurgadas, su forma completa se publicó en 1834. 

Lo que convierte a esta novela en una auténtica obra innovadora es su realismo, la narración autobiográfica en primera persona y su estructura itinerante —marcada por el paso de Lázaro por distintos amos—, todo ello atravesado por un tono satírico. 

Si bien el personaje nos cuenta cómo ha sobrevivido a la miseria, destacando su habilidad para enfrentar injusticias y situaciones extremas desde niño, la narración nos revela personajes oscuros que abusan de su poder y maltratan al pequeño sin piedad. 

Entregado por su madre a un ciego mendigo, en la Salamanca de la época, en España, comienza una vida de largas peripecias e innumerables privaciones. El hambre se vuelve un tema recurrente durante su paso por sus tres primeros amos. El ciego, que vive de la limosna, obtiene comida y refugio gracias a la lástima ajena, mientras deja a Lázaro al límite de sus fuerzas. 

Sin embargo, aquel niño de apenas ocho años encuentra la manera de engañarlo, robarle y hasta vengarse, haciéndole saltar contra un poste de piedra al intentar cruzar un arroyo, dejándolo malherido antes de huir.  

Luego aparecen otros personajes que se aprovechan de su inferioridad, como el cura de Maqueda, que lo utiliza sin compensarlo con comida ni con un lugar digno donde dormir. 

Maltratado peor que un animal, Lázaro encuentra la forma de robar el pan de la despensa gracias a una llave maestra, hasta que el engaño se descubre y el cura casi lo muele a palos. 

Más tarde conoce al escudero, un pobre desgraciado que vive de apariencias y que resulta ser incluso más pobre que él. Solo puede ofrecerle una esterilla para dormir y agua del jarro. Finalmente huye como un cobarde, dejando a Lázaro frente a la policía y a los acreedores. 

Lázaro llega incluso a preguntarle a Dios por su infortunio: hasta cuándo deberá soportar tanta miseria y encontrarse con gentes que lo engañan. 

Más adelante sirve a un vendedor de bulas, otro estafador de la fe que, junto a un cómplice, se inventa un milagro para convencer a los fieles. Lázaro, que al principio participa de la estafa, renuncia a su amo por miedo a represalias. 

En su corta vida como sirviente aprende el arte de la astucia, de la inmoralidad, de la mentira y de la crueldad.  

Finalmente se casa con la criada del Arcipreste de San Salvador, quien le consigue el oficio real de pregonero, dándole la prosperidad que tanto había anhelado. 

Pero nada es gratuito. Lázaro se corrompe al aceptar la relación amorosa del sacerdote con su mujer, lo que se conocía como el amancebamiento de los clérigos, una práctica destinada a silenciar sospechas sobre servicios sexuales. 

Lázaro desafía a quien dude de la honestidad de su esposa, retándolo a duelo, aun a costa de perder su conciencia moral, algo que nunca pudo aprender de nadie: ni de hombre alguno ni de ningún Dios.

A medida que avanzaba en la lectura, intentaba encontrarle la gracia al texto, tal como sugiere la picaresca. Pero, por mi propio instinto de justicia, no pude reírme de la desdicha de aquel niño que fue arrojado demasiado pronto a un mundo de adultos y de total desamparo. 

Detrás de la astucia de Lázaro aparece el dolor de una infancia que tuvo que aprender a sobrevivir antes que a vivir. 

Y es imposible no pensar en tantos otros niños, marcados por el abandono, que luego se convierten en los hombres y mujeres que terminan construyendo la sociedad en la que vivimos.

Por eso, más allá de la sátira o de la crítica social que propone la obra, queda una pregunta que sigue siendo profundamente actual: cuánto cuidado y cuánta responsabilidad estamos dispuestos a asumir como comunidad frente a la infancia desprotegida. 

Porque en el amparo de los niños no solo se juega su destino, sino también el de la sociedad que un día serán llamados a sostener.

El Lazarillo de Tormes – Wikipedia

El Lazarillo de Tormes – Libro

El Lazarillo de Tormes – Audiolibro

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