Gabriela Castillo https://gabrielacastillo.es/ Tue, 03 Mar 2026 20:35:04 +0000 es hourly 1 https://gabrielacastillo.es/wp-content/uploads/2023/01/cropped-Foto-redes-sociales-gabriela-castillo-32x32.jpg Gabriela Castillo https://gabrielacastillo.es/ 32 32 EL EXTRANJERO de Albert Camus https://gabrielacastillo.es/el-extranjero-de-albert-camus https://gabrielacastillo.es/el-extranjero-de-albert-camus#respond Tue, 03 Mar 2026 20:29:53 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18546 Escuchar el Post EL EXTRANJERO de Albert Camus La vida sin relato, sin propósito ni explicación Leí El extranjero y fue toda una sorpresa.  Después de haber transitado varias novelas del siglo XIX, dar un salto tan drástico hacia un texto escrito en primera persona, donde el personaje se presenta con absoluto despojo de artilugios narrativos, explicaciones… Leer más »EL EXTRANJERO de Albert Camus

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EL EXTRANJERO de Albert Camus

La vida sin relato, sin propósito ni explicación

Leí El extranjero y fue toda una sorpresa. 

Después de haber transitado varias novelas del siglo XIX, dar un salto tan drástico hacia un texto escrito en primera persona, donde el personaje se presenta con absoluto despojo de artilugios narrativos, explicaciones o justificaciones emocionales, es un cambio notable. Aquí no hay ornamento. Hay hechos. 

El personaje de Meursault es un icono de la ambigüedad: en su rutina laboral, en su encuentro con María, en las conversaciones con su vecino Raimundo y con el anciano Salamano, todo es una sucesión de hechos sin el menor sobresalto, sin un acento, sin un tono más alto que otro. 

Todos ellos funcionan como espejos que revelan una personalidad indiferente, literal, desprovista de emocionalidad.

La muerte de su madre es el primer gran acontecimiento. Y, sin embargo, tampoco ahí ocurre lo que “debería” ocurrir. 

A su alrededor hay manifestaciones de tristeza —el anciano compañero de su madre en la residencia—, silencios incómodos, gestos esperables. Pero a Meursault nada lo sacude.

Solo registra el calor sofocante, el cansancio, las miradas que esperan de él una señal de congoja. Y en ese momento, decide no abrir el cajón para ver el rostro de su madre, algo que los presentes más tarde destacarán como prueba de su frialdad. 

Observa sin juzgar. Sin interpretar. Ni bien ni mal. Solo hechos, sensaciones, casualidades. Como cuando acepta escribir una carta para Raimundo con la intención de amedrentar a su novia. O cuando responde que sí a la propuesta de matrimonio de María simplemente porque ella lo desea. ¿Por qué no hacerlo, si al final no significaba nada?

Meursault vive en el presente inmediato. No reflexiona sobre moralidad ni consecuencias. Si dispara una vez o cuatro, para él es lo mismo: el acto ya ocurrió. 

Durante el juicio, el juez y el capellán intentan arrancarle una chispa de arrepentimiento, una noción de culpa, una apelación a Dios. Pero Meursault afirma no comprender el concepto de pecado ni de redención. Sabe que ha cometido un crimen y que debe pagar por él. Nada más. 

Incluso las conversaciones con su abogado lo aburren. Resulta exasperante: no se inmuta, no se defiende con pasión, no parece conmoverse ni siquiera ante la posibilidad de perder su libertad o su vida.

Desde el velatorio de su madre hasta el veredicto, permanece despojado de sentimentalismo. Para él, la vida es un proceso inevitable que conduce a la muerte. No hay plan divino. No hay propósito trascendente. 

En la celda imagina posibilidades, pero le abruma la idea de vivir veinte años más. Como si el tiempo fuese un peso. Como si prolongar la existencia fuera, en sí misma, una carga. 

Su falta de instinto de supervivencia impacta. Desespera. 

Meursault se sale de la norma y por eso es condenado. Más que por el crimen, por su falta de adhesión a la narrativa social de lo que “debe” sentirse. La justicia no juzga solo el acto: juzga su indiferencia. 

Su actitud es, en muchos sentidos, una crítica al entramado de interpretaciones que sostiene nuestras vidas. Necesitamos sentido, relato, emoción visible. Él no ofrece nada de eso.  

No huye. No implora. No se victimiza. Acepta. Su postura encarna la idea del absurdo: la vida no tiene propósito previo, solo existencia. 

Tal vez el título de náufrago podría ajustarse también a su figura. Pero Camus eligió extranjero: alguien ajeno a las normas invisibles que organizan la sociedad. 

Y aunque hoy resulte impensable estar completamente fuera del sistema, muchas veces nos sentimos extranjeros: fuera del mercado laboral, fuera de ciertas expectativas sociales, fuera de la vida que imaginamos para nosotros mismos. 

Extranjeros en nuestras decisiones, en nuestros logros incompletos, en nuestros fracasos. 

Tal vez la propuesta incómoda de esta novela no sea la indiferencia, sino el despojo. Soltar expectativas que nos pesan. Soltar culpas por lo hecho y lo no hecho. Habitar el presente con menos interpretación y menos carga. 

Vivir con menos dramatización del éxito y del fracaso. Soltar ese manojo de amarguras que nos ancla al pasado o nos frustra frente al futuro.

Quizá no se trate de ser indiferentes como Meursault, pero sí de preguntarnos cuánta de nuestra angustia proviene de las historias que nos contamos sobre lo que debería ser. 

Albert Camus – Biografía

El extranjero – Libro

El extranjero – Audiolibro

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ORGULLO y PREJUICIO de Jane Austen https://gabrielacastillo.es/orgullo-y-prejuicio-de-jane-austen https://gabrielacastillo.es/orgullo-y-prejuicio-de-jane-austen#respond Fri, 13 Feb 2026 17:03:25 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18483 Escuchar el Post ORGULLO y PREJUICIO de Jane Austen Entre falsas apariencias y amor verdadero He leído una de las historias más entretenidas sobre conflictos familiares, herederos, matrimonios por conveniencia y las rígidas normas sociales que pesaban en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX. Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, nos introduce en un… Leer más »ORGULLO y PREJUICIO de Jane Austen

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ORGULLO y PREJUICIO de Jane Austen

Entre falsas apariencias y amor verdadero

He leído una de las historias más entretenidas sobre conflictos familiares, herederos, matrimonios por conveniencia y las rígidas normas sociales que pesaban en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX.

Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, nos introduce en un mundo donde el matrimonio no era solo una cuestión de amor, sino una estrategia de supervivencia y ascenso social. 

A través de una ironía fina y personajes cautivadores, Austen expone —y cuestiona— la importancia de unir familias “convenientes” y educar a los hijos para perpetuar una clase social.

El señor y la señora Bennet deseaban un hijo varón que heredara sus posesiones, pero tuvieron cinco hijas sin derecho a sucesión. Debido a las cláusulas de la propiedad, la herencia pasará a un varón del linaje: el sobrino, el señor Collins. 

Este hecho convierte el matrimonio en una urgencia. Para la señora Bennet, casar bien a sus hijas no es un capricho: es una necesidad.  

Su insistencia, sin embargo, la lleva a incurrir en arrebatos y exageraciones que rozan lo ridículo, avergonzando a sus hijas ante posibles candidatos y produciendo, muchas veces, el efecto contrario al deseado. 

El señor Bennet observa la escena con distancia, casi resignado, como quien también ha aceptado las reglas de un matrimonio que no nació precisamente del romanticismo. 

Las dos hijas mayores, Jane y Elizabeth, se distinguen en educación y carácter de las tres menores, más impulsivas e inmaduras. Jane encarna la belleza y la bondad; Elizabeth, la segunda, destaca por su inteligencia, su ironía y su agudeza. Es ella quien guía la historia.  

Jane sufre el desaire del señor Bingley, de quien se ha enamorado sinceramente. Influenciado por sus hermanas y por su amigo, el señor Darcy, Bingley desiste de comprometerse debido al rango y al prestigio de la familia Bennet. 

Pero aquí se produce otro cruce de miradas. Darcy, que en un principio comparte esos prejuicios sociales, descubre en Elizabeth algo que lo desarma. Intenta resistirse por las mismas razones que utilizó para separar a su amigo, pero no logra dominar sus sentimientos y termina declarándose. 

Elizabeth lo rechaza. Lo juzga altivo, orgulloso y responsable no solo del sufrimiento de su hermana, sino también de antiguas injusticias que otro hombre le ha relatado. 

A través de su mirada presenciamos el despliegue de falsas impresiones, juicios y malentendidos. Y más tarde, el reconocimiento de los errores y la revisión de las propias certezas. 

La novela no solo narra una historia de amor: muestra el proceso de transformación de sus protagonistas. Elizabeth aprende a reconocer sus prejuicios; Darcy, a revisar su orgullo. Ambos se encuentran a mitad de camino, y es el amor —pero también la humildad— lo que les permite quitar el velo de sus equivocaciones. 

Quizá allí reside la vigencia de esta obra: en recordarnos que muchas veces juzgamos sin conocer, que nos dejamos llevar por apariencias o por comentarios ajenos, y que no siempre es fácil admitir que estábamos equivocados. 

Hasta el último capítulo el desenlace parece pender de un hilo. Podemos imaginar un final feliz, pero la historia no nos permite confiar del todo. Y cuando finalmente todo cae por su propio peso, lo que triunfa no es solo el amor, sino la madurez. 

Con un lenguaje exquisito y una ironía delicada, Jane Austen construye una atmósfera de marchas y contramarchas donde se ponen en juego el orgullo, los prejuicios, el deseo de ascenso social y, sobre todo, la capacidad humana de transformarse. 

Quizá por eso Orgullo y prejuicio sigue siendo una lectura esencial, invitándonos a revisar nuestras primeras impresiones, a desmontar nuestras certezas y a mirar al otro con menos soberbia. 

Jane Austen – Biografía

Orgullo y Prejuicio – Libro

Orgullo y Prejuicio – Audiolibro

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DIARIO DE VIAJE 26 https://gabrielacastillo.es/diario-de-viaje-26 https://gabrielacastillo.es/diario-de-viaje-26#respond Sat, 31 Jan 2026 20:00:05 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18469 Escuchar el Post DIARIO DE VIAJE 26 LA ISLA DE TABARCA. Donde el mar guarda memoria Visité la isla de Tabarca hace algunos años, invitada por una amiga muy paseandera, de esas que disfrutan tanto de perderse en grandes ciudades europeas como de descubrir pueblos pequeños, alejados de las rutas más transitadas.  Al llegar, lo primero que… Leer más »DIARIO DE VIAJE 26

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DIARIO DE VIAJE 26

LA ISLA DE TABARCA. Donde el mar guarda memoria

Visité la isla de Tabarca hace algunos años, invitada por una amiga muy paseandera, de esas que disfrutan tanto de perderse en grandes ciudades europeas como de descubrir pueblos pequeños, alejados de las rutas más transitadas. 

Al llegar, lo primero que me sorprendió fue la sencillez del lugar: casitas blancas, calles estrechas y un decorado especial de paraguas de colores colgando desde los balcones más altos. 

Allí nos dijeron que el verdadero tesoro de Tabarca no se muestra a simple vista. 

Está bajo el agua, en los fondos marinos que rodean la isla y que la convirtieron, en los años ochenta, en la primera reserva marina de España.  

Más allá del paseo tranquilo por sus calles, lo que la rodea es un mundo silencioso de praderas de posidonia, bancos de peces y, con algo de suerte, la visita fugaz de delfines o tortugas marinas. https://gabrielacastillo.es/refranes-en-extincion 

Tabarca es una pequeña isla mediterránea situada frente a la costa de Alicante. Es la más grande de la Comunidad Valenciana y la única habitada. En invierno, apenas 50 personas habitan la isla; en verano, todo se multiplica y el turismo se vuelve protagonista.https://www.alicante.es/es/contenidos/isla-tabarca 

El paisaje es plano y austero. No hay árboles y la vegetación es escasa, como si el mar hubiera decidido dejarla desnuda. Esa forma actual es el resultado de siglos de erosión, de un territorio moldeado por el agua y el viento. 

La historia de la isla se remonta mucho más atrás de lo que parece.  

Se han encontrado restos de época romana aunque sin un asentamiento estable. Durante siglos fue un enclave estratégico, vulnerable y codiciado. 

En la Edad Media, la amenaza constante de los piratas obligó a pensar en su defensa, y no fue hasta el siglo XVIII cuando la isla tomó la forma que hoy conocemos.  

Por encargo de Carlos III, se proyectó una ciudad fortificada, inspirada en las ideas urbanísticas del Renacimiento y la Ilustración 

Murallas, baluartes, iglesia, cuarteles, casas, cisternas y hornos fueron levantándose para dar forma a una ciudad pensada desde el orden y la protección, aunque nunca llegó a completarse del todo. 

Los primeros habitantes estables fueron familias de origen genovés, rescatadas del cautiverio en el norte de África, que llegaron junto a un destacamento militar encargado de proteger la isla.

Durante mucho tiempo, la pesca artesanal fue el sustento principal, acompañada por pequeños servicios ligados a la vida militar. Con los años, Tabarca fue perdiendo su carácter defensivo y transformándose en un lugar más abierto, más habitable. 

Hoy, su casco histórico amurallado, la iglesia de San Pedro y San Pablo, el antiguo edificio del Gobernador convertido en museo, el faro que se alza desde el siglo XIX y la Torre de San José hablan de ese pasado de frontera, de vigilancia y de resistencia frente al mar

Y luego está la naturaleza. La reserva marina sigue siendo uno de los grandes valores de la isla. Lugares como la Cueva del Llop Marí invitan a sumergirse y a mirar despacio para los que disfrutan del buceo. 

Algo me invita a volver, quizá porque el contacto con un lugar nunca se agota en una primera vez y siempre pide una mirada nueva. 

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DIARIO DE VIAJE 25 https://gabrielacastillo.es/diario-de-viaje-25 https://gabrielacastillo.es/diario-de-viaje-25#respond Tue, 20 Jan 2026 23:05:45 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18457 Escuchar el Post DIARIO DE VIAJE 25 AÍN, un rincón de la Sierra de Espadán lleno de encanto Visité con mis hijos el pueblo de Aín en 2017. Me habían hablado de sus casitas blancas y de su hermoso entorno natural, siempre con esta idea de conocer la Comunidad Valenciana a través de excursiones breves de un día.  Nos… Leer más »DIARIO DE VIAJE 25

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DIARIO DE VIAJE 25

AÍN, un rincón de la Sierra de Espadán lleno de encanto

Visité con mis hijos el pueblo de Aín en 2017. Me habían hablado de sus casitas blancas y de su hermoso entorno natural, siempre con esta idea de conocer la Comunidad Valenciana a través de excursiones breves de un día. 

Nos sorprendió la belleza de su casco urbano: fachadas blancas con toques de azul y callejuelas decoradas con plantas y macetas, que invitan a caminar sin prisa.

De origen árabe, Aín significa fuente, y el agua es uno de sus rasgos más significativos. 
Entre las innumerables fuentes se encuentran la Fuente Caridad, la Fuente Caliente, las fuentes del Juncaret, del barranco del Rojo y de Noguerales; otras como la Fuente del Río (San Ambrosio), la del Beato, la del Avellano o la Balsita, y, sobre todo, el curso de agua subterráneo que discurre por el interior de la denominada cueva de La Covatilla. 

Aín es un pequeño municipio de la provincia de Castellón, perteneciente a la comarca de la Plana Baja. Se encuentra a unos 73 kilómetros de la ciudad de Valencia. 

Su clima es templado y subhúmedo durante la mayor parte del año, aunque en invierno las temperaturas pueden ser bastante bajas debido a la nieve en las montañas de alrededor e incluso en el mismo casco urbano. 

Fue conquistada por Jaime I en 1239. Estas tierras fueron habitadas en paz y concordia hasta que en 1526, al intentar imponerles el bautismo, los moriscos de Aín se sumaron a la sublevación de la Sierra de Espadán. Finalmente, fueron sofocados y expulsados en 1609. 

Entre sus principales atractivos turísticos se encuentra el Castillo de Aín, construido por los musulmanes en el siglo XI y utilizado como fortaleza durante la Reconquista cristiana. 

El Lavadero de Aín es una antigua fuente de lavado de ropa construida en el siglo XIX, realizada con técnicas tradicionales de la época, como canales de mampostería y sistemas de agua que permitían mantenerla fresca. 

La Iglesia de Aín, construida en la parte más alta del pueblo en el siglo XVIII, está decorada con pinturas en el techo y alberga interesantes obras de arte, como un cuadro de San Miguel Arcángel. 

Para los ainenses, el día más importante del año es el domingo de Pascua, cuando la gente se reúne para disfrutar de la comida y de los bailes. Esta tradición se remonta al siglo XIV. 

La fiesta de San Cristóbal, que se celebra el 14 de julio, es otra cita destacada. Durante la festividad, los participantes tocan campanas para celebrar el nacimiento del santo patrón y pedir un buen año. 

Otra tradición muy antigua son los Juegos de San Miguel, que se celebran el 29 de septiembre. Consisten en competiciones de carreras de caballos, carreras de carros y otros juegos, y se remontan a principios del siglo XIX.  

Entre las fiestas populares se encuentra San Antonio, que se celebra el sábado más próximo al 17 de enero. Es típica la bendición de los animales, los buñuelos con higos y la hoguera popular en la plaza. 

Las fiestas del Cristo del Calvario se celebran entre el 15 y el 18 de agosto. 

Las fiestas patronales, en honor a San Ambrosio, tienen lugar el 7 de diciembre. Los actos festivos y las comidas de hermandad reúnen a todos los vecinos del pueblo alrededor de una gran hoguera que se enciende en la plaza durante los dos o tres días que duran las celebraciones. 

Y, por último, ¿quién querría volver a casa sin probar la típica olla de pueblo? Existen diferentes variedades según la época del año, además del arroz caldoso, la paella de montaña y las carnes tostadas a la brasa, sin olvidar las cada vez más apreciadas calderas de San Ambrosio. 

En cuanto a los dulces, destacan las tradicionales orelletes con miel, los buñuelos de San Antonio, los panes de higos y los turrones. 

Sin duda, volver será siempre la mejor opción para los amantes de los pueblos del interior de la Comunidad Valenciana.

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EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JEKYLL Y MR. HYDE de Robert Stevenson https://gabrielacastillo.es/el-extrano-caso-del-dr-jekyll-y-mr-hyde-de-robert-stevenson https://gabrielacastillo.es/el-extrano-caso-del-dr-jekyll-y-mr-hyde-de-robert-stevenson#comments Fri, 09 Jan 2026 22:32:11 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18438 Escuchar el Post EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JEKYLL Y MR. HYDE de Robert Stevenson Doble moral: la verdadera identidad bajo la apariencia. Para comenzar el 2026 en esta aventura de leer los clásicos, elegí la novela de Robert Stevenson El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.  Me sorprende comprobar cómo el paradigma de una época… Leer más »EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JEKYLL Y MR. HYDE de Robert Stevenson

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EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JEKYLL Y MR. HYDE de Robert Stevenson

Doble moral: la verdadera identidad bajo la apariencia.

Para comenzar el 2026 en esta aventura de leer los clásicos, elegí la novela de Robert Stevenson El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. 

Me sorprende comprobar cómo el paradigma de una época puede condicionar la estructura mental de toda una sociedad. 

Estamos a años luz de la Inglaterra victoriana de la segunda mitad del siglo XIX: una cultura atravesada por la obsesión por la respetabilidad, la reputación pública, la vida privada irreprochable y la corrección de las formas.

Hoy, hablar de lo correcto o incorrecto —y ni mencionar lo moral o lo ético— suele ser motivo para que nos tachen de exagerados, anticuados, conservadores u obtusos. 

La distancia con aquel mundo es enorme, pero para nada tranquilizadora. 

El protagonista de la novela, el Dr. Henry Jekyll, es un médico respetable, reconocido por sus colegas, que aparenta una coherencia que en realidad no siente. 

Vive atrapado en un corsé de normas sociales que le exige reprimir deseos, impulsos y aspectos de sí mismo que no encajan en la imagen pública que debe sostener, tal como dicta la moral victoriana. 

Como él, muchos hombres de clase media y alta llevaban una doble vida: una identidad social intachable y una existencia privada clandestina.

La ciudad reflejaba esa misma contradicción. En Londres convivían barrios respetables con calles marginales, oscuras, pobladas de violencia, prostitución y miseria. 

En el ámbito científico, resonaban con fuerza las teorías de Darwin, la evolución y la inquietante idea de una animalidad latente en el ser humano: algo que debía ser controlado por la moral y la educación, aunque se temía que ese control no fuera del todo efectivo.

En este contexto emerge el gran coprotagonista de la novela: Mr. Hyde. La cara oculta, siniestra, libre de culpa y de remordimientos del Dr. Jekyll. 

Hyde es el resultado de una metamorfosis facilitada por los conocimientos científicos de Jekyll y sus experimentos químicos. 

En realidad, Jekyll no crea a Hyde: se libera a través de él.  

Encuentra en esa transformación una forma de sentirse vivo, joven, ajeno al juicio social, sin que su aspecto monstruoso y perturbador sea un límite. 

A lo largo del relato intervienen otros personajes clave: Utterson, el abogado —referente de la legalidad y la racionalidad—; Lanyon, el colega médico y amigo; y Poole, el mayordomo. Todos, de distintos modos, entran en contacto con Hyde y se convierten en testigos del horror que encierra. 

Cuando la fiera se descontrola, Hyde comete el brutal asesinato de Sir Danvers Carew. El crimen marca un punto de no retorno. 

El escándalo crece y Jekyll, hundido en una reclusión cada vez más oscura, deja sus últimas palabras en forma de confesión escrita, destinada a ser leída por Utterson. 

En ese texto final, Jekyll reconoce que desde joven vivió una escisión interna: por un lado, un yo social, respetable y disciplinado; por otro, deseos y pulsiones que no podían ser expresados.

Escribe sabiendo que su lado oscuro, Mr. Hyde, está a punto de dominarlo definitivamente y que su identidad está condenada a desaparecer. 

Esta novela de Stevenson me deja pensando en aquello que permanece sin resolver y se hunde en lo más profundo de nuestro inconsciente.

Incluso hoy, en estas épocas aparentemente más flexibles, con una moral más laxa y una supuesta libertad para ser y expresarnos, seguimos construyendo nuestras vidas sobre silencios, negaciones y huidas. 

Tal vez el riesgo no sea la represión abierta, sino creer que hemos dejado de reprimir. Y, sin quererlo, seguir engendrando otros Hyde, propios de este siglo XXI

 

Robert Louis Stevenson – Biografía

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde – Libro

El extraño caso del Dr. jekyll y Mr. Hyde – Audiolibro

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BALANCE DE UN AÑO: LO QUE DUELE Y LO QUE SOSTIENE https://gabrielacastillo.es/balance-de-un-ano-lo-que-duele-y-lo-que-sostiene https://gabrielacastillo.es/balance-de-un-ano-lo-que-duele-y-lo-que-sostiene#respond Wed, 31 Dec 2025 09:45:59 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18404 Escuchar el Post ahora BALANCE DE UN AÑO: LO QUE DUELE Y LO QUE SOSTIENE Una mirada personal y colectiva sobre el cierre de 2025 Se termina un año y, como siempre, toca hacer balance.  No es algo nuevo, sino más bien un hábito recurrente, analizado cada vez con mayor sapiencia y con menor exacerbación emocional. … Leer más »BALANCE DE UN AÑO: LO QUE DUELE Y LO QUE SOSTIENE

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BALANCE DE UN AÑO: LO QUE DUELE Y LO QUE SOSTIENE

Una mirada personal y colectiva sobre el cierre de 2025

Se termina un año y, como siempre, toca hacer balance. 

No es algo nuevo, sino más bien un hábito recurrente, analizado cada vez con mayor sapiencia y con menor exacerbación emocional. 

Hacer balance se me da bien. Intento esforzarme por ver el vaso medio lleno, aunque es cierto que a veces prefiero no ahondar demasiado en los detalles para no caer en bucles de autolamentación, reproches hacia algunos personajes y, también, hacia una misma.  

En lo personal, 2025 fue un año para sembrar: la creación de un nuevo disco junto al compositor Cuti Carabajal; el nacimiento de mi podcast La Equilibrista; y una nueva sección en mi web de Lecturas Esenciales que tantas satisfacciones me han dado. 

Logros que no siempre se vislumbran en likes ni en vistas exorbitantes, sino en comentarios y valoraciones de personas de muy alta estima para mí.  

A eso se suma una relación de pareja consolidada y un entorno familiar que evoluciona y prospera a su propio ritmo. 

No puedo ni debo olvidar agradecer a un puñado de alumnos históricos y recientes, de todas las edades y gustos musicales, que me ponen al día de los hits más destacados, así como el enorme bien que me hacen los abuelos y abuelas a quienes acompaño musicalmente en residencias y centros sociosanitarios desde hace nueve años. 

También estuvieron, claro, los avatares de una vida bastante similar a otras: problemas de salud —como mi operación de apendicitis a mitad de año—, la necesidad de ajustar gastos, de hacer frente a circunstancias injustas y la sensación de que nada cambia demasiado para bien.  

Todo ello, dentro de un contexto de contención: mis seres queridos y mis mascotas —mi perra, mi gata y mi gato—, que me sostienen cuando los vientos soplan en contra. 

Investigando un poco sobre este momento crucial del balance, descubrí que, según la neurociencia, nuestra selección mental suele inclinarse de manera bastante desigual. En promedio, entre un 60 y un 70 % de nuestra atención se dirige a las experiencias negativas, mientras que solo entre un 30 y un 40 % se reserva para las positivas. Esto ocurre incluso cuando, objetivamente, hubo más hechos neutros o favorables.

No se trata de pesimismo, sino del llamado sesgo de negatividad: la tendencia del ser humano a registrar con mayor rapidez lo negativo, recordarlo con más detalle, otorgarle más peso emocional y utilizarlo como criterio principal al evaluar una etapa. 

Un solo evento adverso puede tener el mismo impacto emocional que entre tres y cinco positivos. Por eso, cinco logros no siempre compensan una pérdida, diez días tranquilos se diluyen frente a uno difícil y un comentario crítico puede eclipsar varios elogios. 

¿La razón? Nuestro cerebro se formó para sobrevivir, no para ser feliz.  

Lo negativo implica una posible amenaza y exige atención inmediata; lo positivo, en cambio, señala seguridad y no requiere alerta. Recordar peligros aumentaba las probabilidades de seguir vivos. Hoy el peligro ya no es un depredador, pero el cerebro aún no se ha actualizado del todo. 

Al hacer un balance anual, la mente suele recordar primero lo que dolió, lo que no salió, lo que faltó o lo que se perdió, mientras minimiza aquello que sí se sostuvo, lo que se logró con esfuerzo, lo cotidiano que funcionó y los vínculos que acompañaron. 

Por eso tantas personas afirman: “Fue un año duro”, aunque, al desglosarlo, no todo haya sido así. 

Dicho esto, y con todo el aval de la ciencia, salgo de mi propia burbuja, me asomo al mundo y observo la continuidad de las guerras entre Ucrania y Rusia, en Medio Oriente entre Israel y Gaza, o entre India y Pakistán, por mencionar algunos de los conflictos más relevantes.  

Veo también devastadoras inundaciones e incendios que generaron pérdidas humanas y económicas masivas; atentados con múltiples víctimas y tensiones crecientes en los tratados internacionales.  

Pero al mirar el otro lado de las cosas, aparecen también noticias luminosas: avances en tratamientos contra el cáncer gracias a técnicas de inmunoterapia asistidas por inteligencia artificial, el hecho histórico de que la energía renovable haya superado por primera vez al carbón en producción mundial, con un crecimiento notable de la energía solar y eólica y proyecciones; acuerdos ambientales, como los tratados oceanográficos, que permitieron reducir los niveles de plásticos en los océanos gracias a la cooperación internacional y a tecnologías innovadoras.

También algunas especies en peligro han mostrado signos claros de recuperación poblacional. Y, en el campo científico, los descubrimientos de posibles biosignaturas, exoplanetas y objetos interestelares siguen ampliando nuestra comprensión del universo y de la vida misma. 

En ese escenario global, el broche de oro fue la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, por su valentía civil y su lucha persistente por la democracia y los derechos humanos en Venezuela

Este 2025 fue un año desafiante: las noticias difíciles ocuparon gran parte de la agenda global, pero también existieron avances que confirman la capacidad humana de innovar, resistir y no rendirse. 

El mundo terminó el año con más titulares oscuros que luminosos, y nuestra mente suele replicar ese mismo gesto: recordar más lo que dolió. No por falta de gratitud, sino porque así aprendimos a sobrevivir. 

Quizás el verdadero desafío del balance no sea sumar hechos, sino revisar el peso que les damos. Porque, aunque el dolor grite, aquello que nos sostuvo —la constancia, los vínculos, la esperanza— suele permanecer en voz baja, alentando la vida.

 

 

 

 

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POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS de Ernest Hemingway https://gabrielacastillo.es/por-quien-doblan-las-campanas-de-ernest-hemingway https://gabrielacastillo.es/por-quien-doblan-las-campanas-de-ernest-hemingway#respond Fri, 19 Dec 2025 00:05:31 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18389 Escuchar el Post POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS de Ernest Hemingway La guerra, la obediencia y el precio de lo humano He leído con especial dedicación el libro Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway.   Con la edad y con la conciencia que dan los años, puedo entender el semblante de dolor y resignación de… Leer más »POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS de Ernest Hemingway

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POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS de Ernest Hemingway

La guerra, la obediencia y el precio de lo humano

He leído con especial dedicación el libro Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway 

Con la edad y con la conciencia que dan los años, puedo entender el semblante de dolor y resignación de aquellos vecinos gallegos, andaluces y asturianos de mi barrio humilde de Banfield. 

No recuerdo haberlos visto reír ni tampoco desmoronarse frente a nadie, ante el resabio de una guerra civil que les pisaba los talones hasta subirse al barco que los llevaría a Argentina

Ahora sí puedo unir los cabos y entender este libro, en el que transcurren solo tres días desde que Robert Jordan, un teniente norteamericano del ejército republicano, integrado en las Brigadas Internacionales y cuya especialidad son las demoliciones y los explosivos, llega a la sierra de Guadarrama, en la provincia de Segovia. 

El libro nos sumerge en 72 horas de conflictos entre los personajes, pensamientos y rumiaciones psicológicas; luchas por el poder entre Jordan y los guerrilleros que debía organizar para volar un puente por orden del general Golz.

Una orden incuestionable, escasos recursos, conflictos morales, su padre y su abuelo rondando en pensamientos que lo asedian, conflictos de poder con un puñado de paisanos aliados, uno traidor que vuelve a poner el hombro. 

La duda de quién es leal, en quién se puede confiar y el riesgo de creer pese a no tener certeza alguna llevan al grupo a perpetrar la voladura del puente. 

Entre ese grupo de hombres en la frontera republicana existen dos mujeres que serán claves en la novela: Pilar, una mujer de carácter, la autoridad femenina del grupo, capaz de combinar dureza, intuición, memoria y compasión.

Y María, una jovencita de unos 20 años, vejada por los fascistas tras el asesinato de sus padres, quien es rescatada por Pilar y salvada del abandono, la vergüenza y la soledad de quien lo ha perdido todo, incluso su identidad. 

María y Jordan se descubren y se enamoran a tal punto que se entregan en cuerpo y alma a un amor sin tiempo, incluso con alguna idea esperanzadora de que todo saldrá bien para ellos. Sueñan y planean una vida juntos en Estados Unidos cuando hayan ganado la guerra. Eso los mantiene en una ilusión casi ficticia, como una necesidad de sobrevolar el abismo de sus tragedias.

Si hay un personaje que despertó mi cariño es el viejo Anselmo. No es el más fuerte, ni el más inteligente ni experto en nada: es el más humano de todos los personajes. 

Anselmo odia matar, cada muerte lo atribula. Cree en Dios, aunque esté matando en una guerra que se supone “justa”.  

Su fe es una tabla de salvación interior. Se aferra a Dios porque, sin esa esperanza de perdón, no podría seguir viviendo consigo mismo.

Sin duda, es un libro que nos hace reflexionar y nos interpela: los ideales y los principios, la pérdida de la libertad individual bajo una doctrina, la aceptación y justificación de todo lo que atenta contra la dignidad humana en cualquiera de sus bandos, la locura del ser humano que pierde el control en masa, que no mide, que no detiene, que no evita y llega hasta las últimas consecuencias.

Por último, la criminalidad de quienes envían a la muerte a seres humanos considerados una simple variable de la guerra. 

Por quién doblan las campanas proviene de un texto del poeta John Donne, del siglo XVII: 

“Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo; 
Cada hombre es un pedazo del continente, una parte del todo. 
Nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.” 

Por eso Donne y Hemingway sostienen que cada muerte humana nos afecta a todos; la pérdida de uno empobrece al conjunto y, por ello, no hay muertes ajenas. 

Para el mando, una muerte es un dato; para Hemingway, cada muerte es una tragedia de la humanidad entera.

 

Ernest Hemingway – Biografía

Por quien doblan las campanas – Libro

Por quien doblan las Campanas – Audiolibro

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MADAME BOVARY de Gustave Flaubert https://gabrielacastillo.es/madame-bovary-de-gustave-flaubert https://gabrielacastillo.es/madame-bovary-de-gustave-flaubert#comments Sat, 06 Dec 2025 11:03:12 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18366 Escuchar el Post MADAME BOVARY de Gustave Flaubert La novela del siglo XIX que sacudió la moral francesa He leído una de las obras más renombradas de la literatura del siglo XIX: Madame Bovary, la célebre novela de Gustave Flaubert.  La obra se publicó originalmente por entregas en la revista literaria La Revue de Paris, desde el 1 de octubre… Leer más »MADAME BOVARY de Gustave Flaubert

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MADAME BOVARY de Gustave Flaubert

La novela del siglo XIX que sacudió la moral francesa

He leído una de las obras más renombradas de la literatura del siglo XIX: Madame Bovary, la célebre novela de Gustave Flaubert. 

La obra se publicó originalmente por entregas en la revista literaria La Revue de Paris, desde el 1 de octubre de 1856 hasta el 15 de diciembre de ese mismo año, y apareció como libro en 1857.

Madame Bovary representó un escándalo para la época, ya que supuso una crítica directa a la sociedad burguesa del siglo XIX, posterior a la Revolución Francesa y al gobierno absolutista de Napoleón. 

La historia podría parecer un culebrón de los 90, pero si consideramos la época y la mentalidad de la sociedad francesa de aquel entonces, es fácil imaginar por qué alcanzó los límites del escándalo. 

El libro narra la vida de una muchacha de la típica campiña francesa, criada en un convento, aficionada a la lectura y al piano. Tenía ciertas herramientas para desenvolverse como una dama —algo poco común en su entorno—, aunque inevitablemente dependía de un matrimonio conveniente para acceder a un mundo menos vulgar.

La elección, sin embargo, no resultó la ideal: Charles Bovary era un médico rural, un hombre sencillo, bondadoso, pero poco distinguido. 

Emma, lectora voraz de novelas románticas, fantasea con una vida idílica y privilegiada. Tras un breve tiempo de matrimonio, empieza a sentir el hastío de una existencia que solo ha cambiado de forma, pero no de contenido, hasta enfermar y caer en depresión.

 Charles, siempre atento a complacerla, decide mudarse a Yonville, cerca de Ruan, con la esperanza de mejorar su ánimo. Pero nada cambia realmente. 

Él amaba profundamente a su esposa, pero no la comprendía. Mucho menos podría imaginar que ella terminaría engañándolo y arrastrándolo hacia la ruina financiera y moral. Solo al final alcanza a tomar conciencia del desastre que se le venía encima. 

La novela nos sumerge en el entramado amoroso de Emma con sus dos amantes, Rodolphe y León, y en su constante exigencia de huir con alguno de ellos —con uno primero, con el otro después—. Su objetivo no era tanto amar a alguien como escapar del pozo en el que se sentía atrapada. Al final, necesitaba que cualquiera la rescatara y pagara sus deudas, fruto de escapadas, compras y caprichos.

¿Cómo pudo Charles ignorar tanta mentira y despilfarro cuando todo parecía evidente? Pues bien: el famoso dicho “el amor es ciego” encaja perfectamente en este caso. 

Charles no era más que un marido abnegado, ingenuo, dedicado por completo a su labor de médico, lo que le mantenía fuera de casa la mayor parte del día, confiado en encontrar a su esposa dedicada a las tareas del hogar. 

La historia termina de forma trágica. Emma calla la verdad y exige a Charles que no pida explicaciones. Pero, como siempre ocurre, todo acaba sabiéndose.

La literatura de aquellos años, muy distante de los formatos narrativos actuales, nos cuenta historias sencillas que nos trasladan a un momento esencial, sin el cual no tendríamos ciertas referencias sobre la sociedad y la condición humana. 

Más allá de los arrebatos emocionales de Emma y de sus errores de juicio, las mujeres podemos establecer un paralelismo con la falta de protagonismo social que hemos arrastrado durante siglos, y con ese “segundo plano” en tantas profesiones y actividades que todavía, a veces, nos hace depender de otros

Misión cumplida con Madame Bovary. Sin duda, un libro que debía leer, porque las obras excelsas merecen lectores atemporales. 

Gustave Flaubert – Biografía

Madame Bovary – Libro

Madame Bovary – Audiolibro

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EL ALEPH de Jorge Luis Borges https://gabrielacastillo.es/el-aleph-de-jorge-luis-borges https://gabrielacastillo.es/el-aleph-de-jorge-luis-borges#respond Tue, 14 Oct 2025 17:37:05 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18233 Escuchar el Post EL ALEPH de Jorge Luis Borges Un instante infinito en el corazón de Buenos Aires En este último tiempo pensé mucho sobre la caducidad de mi existencia y en qué cosas podría arrepentirme de no haber hecho, ya sea por decisión o por haberlas dejado para después, esperando el mejor momento.  Pensé… Leer más »EL ALEPH de Jorge Luis Borges

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EL ALEPH de Jorge Luis Borges

Un instante infinito en el corazón de Buenos Aires

En este último tiempo pensé mucho sobre la caducidad de mi existencia y en qué cosas podría arrepentirme de no haber hecho, ya sea por decisión o por haberlas dejado para después, esperando el mejor momento. 

Pensé seriamente que no debería irme de este mundo sin haber leído las grandes obras clásicas de la literatura. En mis 55 años pasaron muchas cosas de manera vertiginosa, sin que pudiera encontrar los huecos para una lectura pausada, alejada de los apremios y las urgencias que caracterizaron mi día a día. 

Decidí poner manos a la obra sin permitirme ninguna posibilidad de procrastinación. Pensando por dónde empezar, se me vino a la cabeza el nombre de Jorge Luis Borges. 

Había leído algunos de sus poemas de forma esporádica, que siempre me parecieron brillantes, íntimos, cercanos, con destellos de realismo y fantasía. Poemas que destilaban aromas conocidos o viajaban por trayectos que pude haber recorrido yo misma. 

Historias marginales, crudas, entreveradas de personajes luminosos y sombríos, moviéndose con la permisividad de la ficción tanto como en la realidad. 

Sabía que sus cuentos no eran de lectura fácil ni de comprensión ligera. 

Así que me aventuré a leer los 17 relatos de su obra El Aleph, editada en 1949: El inmortal, El muerto, Los teólogos, Historia del guerrero y de la cautiva, Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, Emma Zunz, La casa de Asterión, La otra muerte, Deutsches Requiem, La busca de Averroes, El Zahir, La escritura del dios, Abenjacán el Bojarí, Los dos reyes y los dos laberintos, La espera, El hombre en el umbral y El Aleph. 

Debo reconocer que por momentos pensaba en salirme de esos párrafos, ya que mis ojos reclamaban una pausa, un descanso de tantos mundos alternativos, simbolismos y paradojas que van y vienen a través de los siglos, creando similitudes incomprensibles entre épocas y situaciones que convergen de alguna forma. 

El avance de la lectura se me hacía cada vez más “una cuesta arriba”, pero algo me insistía en continuar y en no desfallecer, sintiendo que deshilvanaba una madeja que volvía a entrelazarse con otra. 

Era casi un deber, pero un deber con gusto a satisfacción, pese a cierta confusión y desequilibrio personal. 

Cuando logré comprender las conexiones entre lo real, lo mental y lo subjetivo, cuando por fin asimilé la lógica de Borges entre sus líneas, llegué a El Aleph: un cuento escrito en primera persona, donde el mismo autor descubre la visión del infinito en el sótano de una casa de Buenos Aires. 

El cuento nos revela que Borges visita la casa de Beatriz Viterbo, un amor que nunca le correspondió, aún después de que ella había fallecido. Allí conoce a su primo, Carlos Argentino Daneri, un poeta de escasa monta intelectual —según Borges—, quien le confiesa haber hecho un hallazgo que le revelará una visión única e indescriptible del universo

Una vez llegado al punto final del cuento, comprendí que el tiempo que tanto me preocupaba (hablando en pasado) era pura imaginería, ya que, según El Aleph, nada es lineal y todo es simultáneo. Una vez sumergida en esa totalidad atemporal, el vértigo de vivir se convierte en una ilusión innecesaria. 

Entender la vida se vuelve algo cotidianamente simple e inabarcable, sin lenguaje ni construcciones mentales que puedan dar cuenta de nada. Solo ser. 

Me encantó El Aleph. 

Creo que este enorme esfuerzo, luego de tanto tiempo de postergada lectura, ha tenido una notable recompensa para mí. Haber leído una de las cumbres narrativas de Borges es como haber abierto una puerta de par en par, dejando entrar toda la luz y todo el aire de golpe. 

Jorge Luis Borges – biografía

El Aleph – libro

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DIARIO DE VIAJE 24 https://gabrielacastillo.es/diario-de-viaje-24 https://gabrielacastillo.es/diario-de-viaje-24#comments Fri, 19 Sep 2025 15:57:20 +0000 https://gabrielacastillo.es/?p=18198 Escuchar el Post DIARIO DE VIAJE 24 San Jorge, Traiguera y La Jana. Tres pueblos y un mismo pulso. Decidimos visitar Peñíscola, en la provincia de Castellón, a la que había conocido, hacía algunos años.  En esta ocasión, sin embargo, nos propusimos recorrer los pueblos cercanos, que siempre —y hasta ahora— nos han sorprendido con… Leer más »DIARIO DE VIAJE 24

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DIARIO DE VIAJE 24

San Jorge, Traiguera y La Jana. Tres pueblos y un mismo pulso.

Decidimos visitar Peñíscola, en la provincia de Castellón, a la que había conocido, hacía algunos años. 

En esta ocasión, sin embargo, nos propusimos recorrer los pueblos cercanos, que siempre —y hasta ahora— nos han sorprendido con sus historias, misterios y vestigios de culturas ancestrales: pequeñas perlas semienterradas bajo el peso de otras ciudades más imponentes. 

Este fue el caso de tres pueblos: San Jorge, Traiguera y La Jana, en la comarca del Bajo Maestrazgo. 

Nos tomamos el viaje con calma, con la expectativa de descubrir algo nuevo, lejos de los catálogos turísticos a los que acostumbran las agencias de viajes. 

En San Jorge se hallaron restos de la ocupación sarracena, entre ellos los campos de olivos que ya existían en tiempos de la conquista de Jaime I, y una pequeña aldea abierta con su molino de aceite. 

Recorrimos su casco histórico y nos detuvimos en la Iglesia Parroquial de San Jaime Apóstol, del siglo XVIII, que sustituyó al viejo templo medieval de la plaza mayor, edificado en 1387. La construcción del nuevo templo se inició en 1735 y se completó en 1759 con el campanario. 

Desde allí retomamos el viaje hacia Traiguera, a solo seis kilómetros de San Jorge. 

La presencia romana y musulmana dejó su huella en la toponimia, la lengua y las costumbres. En el siglo XIII, el rey Jaime I de Aragón conquistó estas tierras para la cristiandad, que pasaron a depender primero de la Orden de los Hospitalarios y después a la de Montesa. 

Su economía se ha basado históricamente en la agricultura —con olivos, almendros y cítricos—, complementada con la ganadería intensiva, tanto avícola como porcina. 

La tradición alfarera de Traiguera, con más de doce siglos de antigüedad (aunque algunos estudiosos sitúan su origen en la cultura ibérica, de donde provendrían ciertos motivos decorativos), se consolidó desde los primeros tiempos de la ocupación árabe.  

Numerosos talleres artesanales organizados en gremios llegaron a mantener hasta 35 hornos activos. A inicios del siglo XXI solo continúa un maestro alfarero en activo, Santiago Mellat. 

Para nuestra sorpresa, descubrimos el Real Santuario de la Virgen de la Fuente de la Salud, vestigio del paso por Traiguera de las órdenes de Montesa y de los Hospitalarios.

El culto se remonta a 1384, cuando los hermanos pastores Anastasio y Jaime Sorli hallaron una pequeña imagen mariana. Al agua de la fuente se le atribuyeron propiedades curativas y varios prodigios, entre ellos la recuperación del habla de Anastasio. 

En 2007 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento. El santuario tiene su origen en el siglo XIV, alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI y es el único de la provincia con la categoría de Real, concedida por Carlos V en 1542, renovada por Felipe II y confirmada por la bula papal en 1555. 

Muy cerca se encuentra La Jana, donde recorrimos brevemente el casco urbano, con antiguos escudos nobiliarios en algunas fachadas y retablos cerámicos. 

Entre sus casas señoriales destacan la Casa del Batlle o palacio Vericat, con fachada del siglo XVII y escudo de armas, y el palacio Borrull, cuya fachada corresponde al siglo XVIII. 

Decidimos acortar el recorrido para centrarnos en los campos de olivos milenarios, algunos de ellos incluidos en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunidad Valenciana. 

Como hemos comprobado, estos pueblos son un testimonio vivo de la historia de quienes habitaron estas tierras.  

Todo cobra sentido porque nada estaba desconectado en aquel mundo donde existía una fluida comunicación, un intercambio constante —comercial, cultural y religioso—. 

Como suele pasar en cualquier parte del mundo, en las periferias, en los poblados cercanos, también se escribe la historia. 

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